NOTICIAS INSTITUCIONALES

Ciencia que inspira: una investigadora compartió su trayectoria en antropología lingüística en el ciclo Activamente

Agustina Morando repasó su recorrido vocacional en la para inspirar a estudiantes de la región.


CONICET Nordeste presentó un nuevo episodio de la segunda temporada de “Activamente”, el programa de streaming orientado a promover vocaciones científicas. En el encuentro, que forma parte del ciclo especial “Ciencia que inspira: conversaciones con quienes hacen conocimiento”, participó Agustina Morando, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones sobre Sociedad, Lenguaje y Territorio de la Universidad Nacional de Formosa (UNAF), quien repasó su trayectoria en el ámbito de la antropología lingüística.

La transmisión en vivo se llevó a cabo desde las instalaciones de la radio de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), generando un espacio que permite a estudiantes del último año del nivel secundario e ingresantes universitarios dialogar en tiempo real con referentes de la ciencia regional. El objetivo principal de estas emisiones especiales es visibilizar las historias personales, los desafíos y los aportes a la sociedad de quienes investigan, para humanizar su figura y demostrar las diversas salidas profesionales que ofrece el ámbito científico.

Durante la emisión, la antropóloga repasó los inicios de su vocación y señaló que desde la niñez sintió una fuerte fascinación por las lenguas, impulsada por las colecciones de cuentos tradicionales de distintos pueblos del mundo que su familia le regalaba. Esa curiosidad la llevó a ingresar a una comunidad de guías y scouts en una parroquia cercana a su hogar, donde conoció a una antropóloga e investigadora del CONICET que trabajaba con un pueblo indígena en la Amazonía. 

Años más tarde, la especialista inició formalmente su camino universitario con la licenciatura y el profesorado en Antropología en la Universidad de Buenos Aires (UBA), institución donde posteriormente también completó su doctorado. Motivada por aquellos guías scouts de su infancia, inició su primer trabajo de campo al colaborar con el pueblo chané en la provincia de Salta, una experiencia fundamental que la llevó a dedicarse de lleno a la antropología lingüística.

"No voy a decirles que tuve claro todo desde el principio o que no dudé en algún momento sobre mi elección, porque no sería honesto de mi parte. Si hay algo que aprendí con el tiempo es que la duda no es lo opuesto a la vocación, es parte de ese proceso también", dijo la investigadora, dirigiéndose especialmente a los jóvenes que están decidiendo su futuro.

Asimismo, la antropóloga destacó el valor fundamental que tienen las ciencias sociales para comprender la complejidad de los grupos humanos. "Elegir investigar, y muy particularmente en humanidades, significa decidir mirar el mundo con preguntas en lugar de certezas. Significa aceptar que lo que hacemos no resuelve problemas de una vez y para siempre, sino que los ilumina, los complejiza y los pone en perspectiva", explicó Morando. En este sentido, remarcó que la disciplina "requiere de personas dispuestas a hacer preguntas incómodas, a cuestionar lo que parece obvio y a construir conocimiento que no siempre tiene una aplicación inmediata, pero que tarde o temprano termina siendo indispensable".

Finalmente, la especialista reflexionó sobre la importancia de desarrollar la labor científica sostenida por el Estado: "Elegí hacer ciencia porque quería entender el mundo y aportar conocimiento sobre la naturaleza humana. Cuando la ciencia se desarrolla en instituciones públicas, sus resultados no quedan reservados para unos pocos; se integran a la educación, a la sanidad, a las políticas públicas y al debate colectivo". A modo de cierre, concluyó: "Elegir este camino también es apostar a que el conocimiento puede ser un bien compartido".