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El trabajo de una investigadora del CONICET, clave para el juicio por una masacre indígena en el Chaco

Con sus estudios de la imagen, Mariana Giordano aportó material para la causa que busca declarar lo ocurrido en Napalpí como delito de lesa humanidad.  


La investigadora del CONICET, Mariana Giordano, aportó pruebas de la Masacre de Napalpí obtenidas durante sus estudios. FOTO: CONICET Nordeste.

El 19 de julio de 1924, un grupo de entre 300 y 500 personas -en su mayoría integrantes de comunidades indígenas- que realizaban una huelga en reclamo por una justa retribución por la cosecha de algodón, fueron acribilladas por la policía y grupos civiles armados que respondían al gobernador del territorio chaqueño, Fernando Centeno. Este hecho, conocido como la “Masacre de Napalpí” podría ser declarado como delito de lesa humanidad, en caso de que avance un pedido de juicio por la verdad impulsado por la Fiscalía Federal del Chaco.

Además de los testimonios de los últimos sobrevivientes del hecho, el trabajo que realiza una investigadora del CONICET en la provincia del Chaco desde hace más de 20 años, podría ser clave para este histórico proceso. Los estudios de las imágenes de la época que realizó durante su carrera, se constituyeron como pruebas que revelan los detalles de lo que ocurrió y la responsabilidad del estado.

El proceso de investigación que busca reconstruir lo que ocurrió en Napalpí para juzgarlo como un delito de lesa humanidad comenzó en el año 2014, por iniciativa de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía Federal del Chaco. En febrero de 2016, la investigadora principal del CONICET en el Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI, CONICET – UNNE), Mariana Giordano prestó declaración y describió el rol que tuvo la fotografía en la construcción de representaciones del “control” y la “mansedumbre” de las comunidades indígenas y en la justificación de los proyectos estatales de expropiación de tierras y explotación laboral.

En esa oportunidad, se refirió especialmente a un conjunto de 14 imágenes tomadas por el antropólogo Robert Lehmann Nitsche el día de la masacre, que fueron se encuentran en el Instituto Iberoamericano de Berlin (IAI). Una de esas imágenes, señaló Giordano, “muestra un avión con el piloto en la cabina sobre el que se distingue la inscripción ‘2 Chaco’  y delante de él funcionarios, policías con fusiles Winchester y el mismo Lehmann Nitsche, además de vecinos criollos y, en un segundo plano, los indígenas que no se adhirieron a la huelga”.

El expediente en el que consta esta declaración, que fue impulsado por el fiscal federal Diego Vigay y que podría dar inicio a un juicio por la verdad, sería presentado en las próximas semanas.

Cabe señalar que Giordano ha desarrollado diversas investigaciones vinculadas al rol de la imagen y que se vinculó al tema de la masacre analizando la configuración de otredades y el rol que la fotografía tuvo en el sometimiento y genocidio de los indígenas del Chaco Argentino. En su tesis doctoral “Discurso e Imagen sobre el indígena chaqueño” del año 2000, se refiere a la manipulación discursiva de la prensa hegemónica que, en consonancia con el discurso oficial, presenta este suceso como un levantamiento y un enfrentamiento entre grupos tobas y mocovíes. Posteriormente, logró tener acceso a las fotos de Lehmann, que se convirtieron en un material central para esta investigación.

Los vínculos construidos durante estos años de trabajo con miembros de las comunidades, como el historiador qom, Juan Chico, también generaron la organización de los Seminarios de Reflexión sobre el Genocidio Indígena, que se realizaron en 2017 y 2018, convocando a destacados a referentes de la temática de distintos puntos del país, tanto del CONICET y como de otras instituciones.